La creciente confianza de China y la percepción de una retirada de Estados Unidos

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Los acontecimientos recientes, incluida la inauguración del puente más alto del mundo en la provincia china de Guizhou, ponen de relieve una creciente disparidad en cómo Estados Unidos y China perciben su posición global. Mientras China proyecta una creciente seguridad en sí misma, e incluso alardea de sus logros en infraestructura en los medios estatales, algunos observadores en Estados Unidos expresan frustración por lo que se percibe como una disminución de la ambición y de los proyectos a gran escala.

El puente de Guizhou como símbolo

El puente recién terminado, que se eleva más de 200 pisos sobre un río, se ha convertido en un punto focal de esta divergencia. No sólo la televisión estatal china lo utilizó como plataforma para mostrar la modernización, sino que también atrajo la atención de los medios y comentaristas occidentales. Un influencer canadiense admitió públicamente que Occidente sólo podía “soñar con” proyectos de este tipo, mientras que un comentarista estadounidense de derecha cuestionó por qué Estados Unidos ya no persigue hazañas similares.

No se trata simplemente de infraestructura; refleja un cambio más profundo en las narrativas nacionales.

La creciente confianza en sí mismo de China

La confianza de China es palpable. A pesar de los verdaderos obstáculos económicos –entre ellos una desaceleración, crisis inmobiliarias y tasas de natalidad en descenso– el país mantiene la creencia en la superioridad de su modelo de gobernanza y en la inevitabilidad de su continuo ascenso. Esta autoimagen se ve reforzada por logros tangibles como el puente de Guizhou, que sirve como un poderoso símbolo de la ambición y la destreza de la ingeniería chinas.

Estrategia estadounidense y percepciones de retirada

Mientras tanto, Estados Unidos ha adoptado un tono más moderado, particularmente en su última estrategia de seguridad nacional. Este documento presenta a China principalmente como un competidor económico más que como un rival integral en las esferas militar, tecnológica o ideológica. Esto representa una diferencia significativa con respecto a administraciones anteriores, incluso aquellas encabezadas por el mismo presidente.

Los analistas chinos interpretan este cambio como evidencia de la retirada estadounidense, lo que sugiere que Estados Unidos está perdiendo interés en desafiar el ascenso de China. Estas percepciones envalentonan aún más a China y al mismo tiempo alimentan potencialmente la frustración dentro de Estados Unidos.

La brecha cada vez mayor entre la seguridad en sí misma de China y el enfoque más comedido de Estados Unidos pone de relieve un cambio geopolítico significativo, con posibles implicaciones para la dinámica del poder global.

Esto no es simplemente una cuestión de orgullo nacional; plantea interrogantes sobre el posicionamiento estratégico a largo plazo y si Estados Unidos está cediendo terreno en áreas clave de competencia.