La Corte Suprema recientemente invalidó muchos de los aranceles del expresidente Donald Trump, incluidos aquellos que generaron facturas inesperadas tanto para los consumidores como para las empresas. Este fallo ha dejado al menos 175 mil millones de dólares en un limbo legal, lo que ha provocado demandas de empresas e individuos que exigen reembolsos. Si bien algunas empresas, como FedEx, están emitiendo reembolsos de forma proactiva, el panorama más amplio sigue siendo incierto. La cuestión no es sólo si se pagarán los reembolsos, sino cuándo y si los consumidores realmente se beneficiarán.
El arancel de los pingüinos: un microcosmos de un problema mayor
La historia comenzó con una jarra de cerámica para pingüinos por valor de 21,99 dólares encargada en Argentina. A pesar de las garantías iniciales del vendedor, el comprador recibió más tarde una factura arancelaria de 45 dólares de FedEx, impuesta después de que Trump eliminara la exención de minimis para las importaciones de bajo valor. El comprador pagó, aceptando a regañadientes el costo de proteger la (inexistente) industria pingüina de Estados Unidos. Ahora que los aranceles se consideraban ilegales, surgió la pregunta: ¿se emitiría un reembolso?
El fallo ha desencadenado una lucha legal. Más de 2.200 empresas estadounidenses se han unido a FedEx para demandar reembolsos, pero no hay un cronograma claro ni garantía de que los consumidores recuperarán su dinero. Muchas empresas simplemente aumentaron los precios para absorber los costos arancelarios; Walmart, por ejemplo, no puede reembolsar fácilmente a los clientes que pagaron más por productos importados.
FedEx lidera la carga, pero persisten los desafíos
FedEx se destaca como el único operador importante que se compromete a realizar reembolsos directos a clientes individuales. Como agente aduanal, la empresa cuenta con registros detallados de los pagos de aranceles, lo que viabiliza los reembolsos. Sin embargo, esta no es la experiencia típica. La mayoría de los consumidores pagaron precios más altos sin un rastro documental claro, lo que los dejó dependientes de las empresas para transferir voluntariamente sus ahorros.
Bernie Hart, vicepresidente de aduanas de Flexport, estima que “decenas de miles, si no un millón de personas” pueden recibir reembolsos únicamente de FedEx. Sin embargo, incluso con un proceso fluido, la magnitud del problema sigue siendo enorme.
Consecuencias políticas y obstáculos administrativos
El debate sobre el reembolso de aranceles se ha extendido a la política, y los demócratas encuadran la cuestión como un fracaso republicano en la reducción de costos. El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, y otros 23 senadores demócratas han presentado una legislación que da prioridad a los reembolsos para las pequeñas empresas, mientras que gobernadores como Gavin Newsom y JB Pritzker exigen controles inmediatos para los votantes.
Sin embargo, la administración Trump se ha resistido y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, desestimó los reembolsos calificándolos de “bienestar corporativo”. Los retrasos burocráticos complican aún más las cosas: Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) todavía está construyendo un portal en línea para procesar reembolsos, sin una fecha firme de finalización.
Un largo camino por delante
El litigio podría prolongarse durante meses, si no años. Los abogados del gobierno inicialmente solicitaron un retraso, argumentando en contra de apresurar una decisión, pero fueron rechazados por un tribunal federal. Incluso si los tribunales fallan definitivamente, los obstáculos logísticos y el gran volumen de reclamaciones plantean desafíos importantes.
Tim Meyer, profesor de derecho comercial internacional en la Universidad de Duke, advierte que el aparato administrativo puede estar mal equipado para manejar la afluencia de reclamaciones. El resultado sigue siendo incierto, lo que deja a consumidores y empresas en un limbo frustrante mientras continúan las batallas legales y políticas.
En última instancia, el destino de los 175 mil millones de dólares en aranceles en disputa está en juego. Si bien algunos pueden recibir un reembolso completo con intereses, muchos otros pueden no recibir nada en absoluto. El proceso será complicado, prolongado y profundamente influenciado tanto por maniobras corporativas como por políticas partidistas.

































