La caída de Northvolt y las ambiciones de tecnología verde de Europa: lecciones de un fracaso de miles de millones de dólares

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Un año después de su quiebra, la historia de Northvolt, alguna vez aclamada como el “Tesla sueco”, sigue siendo un caso de estudio crítico para la tecnología verde europea. La empresa, que recaudó más de 13.000 millones de dólares en sólo siete años, colapsó en marzo de 2025 a pesar del respaldo de Volkswagen y Goldman Sachs. Este fracaso no se trata sólo de una empresa; Destaca los desafíos de construir una industria de baterías competitiva en Europa y las duras realidades de ampliar la tecnología verde.

El ascenso y la rápida caída

Los cofundadores de Northvolt, veteranos de Tesla, prometieron un centro de baterías de iones de litio líder en el mundo en el continente. De 2019 a 2024, construyeron fábricas en Skellefteå y Västerås, Suecia, pero la producción nunca cumplió con las expectativas. A finales de 2023, la empresa estaba quemando casi mil millones de dólares trimestralmente, perdió un acuerdo clave con BMW y despidió a 1.500 trabajadores. La quiebra se produjo poco después, y el operador de baterías de litio y azufre Lyten adquirió los activos restantes en agosto de 2025.

Este colapso no fue simplemente un fracaso empresarial; fue una demostración de la intensidad de capital, los obstáculos tecnológicos y los factores geopolíticos que hacen que el escalamiento de la tecnología verde sea extraordinariamente difícil.

El contexto más amplio: inversión en tecnología verde y geopolítica

A pesar de la desaparición de Northvolt, la inversión general en tecnología verde continúa aumentando a nivel mundial, alcanzando los 2,3 billones de dólares en 2025, con China, India y Japón a la cabeza. El regreso al poder del presidente estadounidense Donald Trump y su escepticismo sobre el cambio climático sin duda agregaron inestabilidad, pero la tendencia más amplia sigue siendo ascendente.

El fracaso de Northvolt plantea una pregunta clave: ¿es Europa capaz de crear empresas de tecnología verde valoradas en miles de millones de dólares? La respuesta parece compleja. Si bien el compromiso europeo de abandonar el petróleo y el gas sigue siendo sólido, los obstáculos burocráticos y las regulaciones fragmentadas obstaculizan el progreso.

Lecciones aprendidas: crecimiento incremental y asociaciones

Las empresas suecas de tecnología verde han tomado nota. Altris, una startup de baterías de sodio que trabajó con Northvolt, ahora prioriza el crecimiento incremental y la alineación con los clientes sobre el escalamiento agresivo. El director ejecutivo Christer Bergqvist enfatiza la importancia de asegurar asociaciones concretas antes de expandirse, un marcado contraste con la fallida estrategia de integración vertical de Northvolt.

“El momento de firmar una oferta y utilizarlo para obtener financiación y luego contratar y escalar, ya no es tan inminente”. – Christer Bergqvist, director ejecutivo de Altris.

CorPower Ocean, una empresa de energía undimotriz, ejemplifica este cambio, optando por un enfoque gradual con subvenciones de la UE en lugar de un salto inicial masivo. Esto enfatiza la necesidad de un desarrollo estructurado, paso a paso, para demostrar la viabilidad antes de una expansión masiva.

El futuro de la tecnología verde europea

La saga de Northvolt ha obligado a las partes interesadas europeas a afrontar la realidad de construir una industria de energía verde desde cero. La fragmentación regulatoria, los retrasos burocráticos y la naturaleza intensiva en capital de la manufactura plantean desafíos importantes.

El futuro puede residir en un cambio hacia la innovación y la investigación, aprovechando el sistema eléctrico sueco casi totalmente libre de fósiles. Sigue siendo incierto si Lyten revivirá la producción de baterías en Skellefteå, pero las lecciones de la caída de Northvolt moldearán la tecnología verde europea en los años venideros.

Este caso merece un estudio profundo, no solo para los estudiantes de negocios, sino también para los formuladores de políticas que buscan acelerar la transición energética. El ascenso y la caída de Northvolt son una advertencia, pero también un plan para un crecimiento más sostenible y realista en el sector verde.