El zar tecnológico de Trump: cómo David Sacks se convirtió en un agente clave de poder en la Casa Blanca

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La dependencia del presidente Donald Trump del inversor en tecnología David Sacks ha aumentado rápidamente. Sacks, que ahora actúa como el “zar de la inteligencia artificial y las criptomonedas” de la Casa Blanca, encabeza un impulso para lograr una regulación mínima en ambos sectores, alineándose con la postura proempresarial de Trump y una estrategia más amplia para desafiar el dominio de China en inteligencia artificial. Este rápido ascenso de un miembro de Silicon Valley a una figura política central plantea preguntas críticas sobre la influencia de los intereses privados en la regulación gubernamental.

De la mafia de PayPal a la influencia política

El ascenso de Sacks comenzó a principios de la década de 2000 como cofundador de PayPal junto a Peter Thiel y Elon Musk. El grupo, apodado la “mafia de PayPal”, logró un éxito significativo y Sacks luego vendió su empresa a Microsoft por 1.200 millones de dólares. Sus primeras inclinaciones políticas fueron conservadoras, y fue coautor del controvertido El mito de la diversidad con Thiel, que criticaba el liberalismo universitario. Esta base ideológica sentó las bases para su posterior alineación con la administración de Trump.

La influencia de Sacks se expandió a través de su firma de capital de riesgo, que tiene participaciones en SpaceX y xAI, consolidando aún más su posición dentro de la élite tecnológica. Su perfil público creció con el lanzamiento del popular podcast All-In, donde él y tres compañeros inversores discuten abiertamente sobre negocios y política. Esta plataforma le permitió cultivar seguidores y refinar su mensaje político, pasando gradualmente de puntos de vista centristas a posiciones más fuertemente conservadoras.

La conexión Trump: criptomonedas, inteligencia artificial y cambios de políticas

La relación de Sacks con Trump se solidificó en junio de 2024 cuando organizó una recaudación de fondos en su casa de San Francisco, a la que asistieron numerosos empresarios de criptomonedas. Según se informa, Trump elogió la residencia de Sacks y la discusión sobre la regulación de las criptomonedas, un tema que anteriormente había descartado como una estafa. Este encuentro llevó a Sacks a convertirse en un asesor clave, abogando por la desregulación tanto de la IA como de las criptomonedas.

La reciente orden ejecutiva de la administración que limita la capacidad de los estados para regular la IA es un resultado directo de los esfuerzos de lobby de Sacks. El objetivo es claro: evitar un mosaico de leyes que podría obstaculizar el rápido desarrollo de la industria de la IA. Sacks sostiene que regulaciones demasiado estrictas sofocarían la innovación, mientras que los defensores de controles más estrictos expresan su preocupación por los daños potenciales del desarrollo desenfrenado de la IA.

Lo que está en juego y las preocupaciones: un choque de prioridades

Hay mucho en juego. Mientras los líderes de la industria presionan por una supervisión mínima, crece la preocupación pública por los riesgos potenciales de la IA. Informes recientes sobre chatbots que fomentan la autolesión y el impacto ambiental de los centros de datos están alimentando la oposición al crecimiento desregulado. A pesar de estas preocupaciones, Sacks y sus aliados siguen confiando en que prevalecerán los intereses de la industria, con posibles “excepciones” para las medidas de seguridad infantil como concesión.

La tensión central radica entre la innovación irrestricta y la seguridad pública. La influencia de Sacks dentro de la Casa Blanca sugiere que es probable que esta última pase a un segundo plano, dejando a los estadounidenses vulnerables a la expansión desenfrenada de tecnologías poderosas. Las consecuencias a largo plazo de este cambio de política siguen siendo inciertas, pero el impacto inmediato es claro: la industria tecnológica seguirá operando con una mínima interferencia gubernamental.