China autoriza la primera interfaz comercial cerebro-computadora del mundo

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China se ha convertido en el primer país en aprobar un dispositivo de interfaz cerebro-computadora (BCI) para uso comercial, lo que marca un importante avance en la neurotecnología. El sistema, desarrollado por Borui Kang Medical Technology (Shanghai), está diseñado para restaurar el movimiento de la mano en pacientes paralizados.

Restaurar el movimiento mediante tecnología invasiva

El BCI aprobado es un sistema invasivo, lo que significa que los electrodos se implantan quirúrgicamente directamente en el cerebro. Este enfoque, que utiliza implantación extradural mínimamente invasiva y conectividad inalámbrica, permite que el dispositivo evite las vías neuronales dañadas. Específicamente, está dirigido a personas con cuadriplejia resultante de lesiones de la médula espinal cervical, permitiéndoles recuperar la capacidad de agarrar la mano mediante un guante especializado.

La aprobación del regulador se basa en datos de ensayos clínicos que demostraron mejoras significativas en la función de la mano entre los participantes, lo que se tradujo en una mejor calidad de vida. Los pacientes deben cumplir estrictos criterios de elegibilidad: tener entre 18 y 60 años, al menos un año después de la lesión y estar estables durante seis meses después del tratamiento inicial. También deben conservar cierta función de la parte superior del brazo, pero no poder agarrarlo con las manos.

Importancia estratégica y competencia global

La decisión de Beijing de acelerar el desarrollo de BCI resalta su importancia estratégica dentro de los futuros planes industriales de China. La tecnología fue designada recientemente “industria del futuro” en el último plan quinquenal del país, lo que indica que el gobierno está dando prioridad a su avance.

Esta medida coloca a China en competencia directa con nuevas empresas con sede en Estados Unidos como Neuralink de Elon Musk, que también están compitiendo por comercializar la tecnología BCI. Los expertos estiman que el uso público práctico de las BCI en China podría generalizarse en un plazo de tres a cinco años, a medida que los productos maduren y los marcos regulatorios se adapten.

La aprobación de este dispositivo es una señal clara de que China está decidida a convertirse en líder en el campo de la neurotecnología en rápida evolución, con implicaciones potencialmente de gran alcance para el tratamiento médico y las interfaces hombre-máquina.